Qué es y cuándo aplica
Cuando un matrimonio en régimen de gananciales se rompe, queda una pregunta que quita el sueño: ¿qué pasa con todo lo que hemos construido? La casa, los ahorros, el coche, las deudas, incluso el negocio familiar. Es normal sentir miedo a perderlo. La liquidación de gananciales en Sevilla es el procedimiento que pone orden en esa incertidumbre: se identifica qué es común, qué es privativo de cada uno, y se reparte de forma equilibrada.
La liquidación no ocurre sola con el divorcio. La sentencia disuelve la sociedad de gananciales, pero el reparto es un paso posterior que hay que activar. Muchas personas lo dejan pendiente durante años, con cuentas compartidas y una vivienda a medias que sigue generando tensiones. Cuanto antes se ordene, antes puedes pasar página con tu patrimonio claro.
El procedimiento tiene dos grandes fases. Primero, la formación de inventario: una lista completa de bienes y deudas comunes, desde la vivienda y las cuentas bancarias hasta préstamos o participaciones en empresas familiares. Después, la liquidación propiamente dicha: valorar cada partida y adjudicar a cada cónyuge lo que le corresponde, con compensaciones en dinero si hace falta equilibrar los lotes.
Puede hacerse de mutuo acuerdo, ante notario o dentro del convenio regulador, que suele ser la vía más rápida y menos costosa. Si no hay acuerdo, se tramita judicialmente, con plazos que varían según el juzgado. En ambos escenarios, nuestro despacho defiende que el reparto refleje la realidad, no la versión de quien más presiona.