Qué es y cuándo aplica
Tras una ruptura, la vivienda compartida suele ser el último lazo que queda. Cada recibo, cada decisión sobre la casa, obliga a seguir en contacto. Y mientras tanto, tu dinero sigue inmovilizado en un bien que ya no sientes tuyo del todo. La extinción de condominio en Sevilla es la vía legal para poner fin a esa copropiedad y que cada uno recupere su libertad económica.
Se aplica cuando dos personas son dueñas de una vivienda a partes indivisas —lo habitual en parejas casadas en separación de bienes o parejas no casadas que compraron juntas— y al menos una de ellas quiere dejar de compartir. La ley protege ese derecho: nadie está obligado a permanecer en una comunidad de bienes que no desea.
Las soluciones habituales son dos. La primera, que uno de los dos se quede la vivienda entera y compense al otro con dinero por su mitad, normalmente asumiendo también la hipoteca pendiente. La segunda, vender la casa a un tercero y repartir el precio. Si no hay acuerdo en ninguna de las dos, puede acudirse al juzgado para pedir la división, que en la práctica suele terminar en subasta, un escenario que casi siempre conviene evitar.
Hay además una ventaja importante frente a venderle tu mitad al otro como si fuera una compraventa: la extinción de condominio tributa por el impuesto de actos jurídicos documentados, con un coste fiscal muy inferior al impuesto de transmisiones de una compraventa entre particulares. Bien planteada, la operación protege el bolsillo de los dos.